
Dormías en la habitación
mientras yo leía el diario
esperando ver
esa hermosa sonrisa tuya
iluminando mi presencia.
Y despertaste
inocente y sensual
buscando un último calor
ese último roce adeudado,
despedida agridulce.
Quisiera creer
en algún Dios todopoderoso
en santos, en devotos
o ascensiones inmaculadas.
Me quede mirando paralizado
tratando de grabar en mi memoria
cada centímetro
sabiendo que quizás
esa sería la última vez.
Y me atrapaste
atraído por tu miel
comiendo de este último pecado,
unión de placer
separación de caminos.
Quisiera creer
en algún Dios todopoderoso
en santos, en devotos
o ascensiones inmaculadas.
Nos vimos a los ojos,
nos vimos por dentro,
yo creí tenerte para siempre
vos no quisiste
dejar de ser mi niña.
Fuimos solo nosotros
esa última tarde,
te fuiste por donde llegaste
y yo solo
me quede mirando paralizado.
Quisiera creer
en algún Dios todopoderoso
en santos, en devotos
o ascensiones inmaculadas,
para así poder justificar
el milagro que trajiste
a mi vida.