
La conocí
Un día como
Cualquier otro, y
Rápidamente me di cuenta que
Era la mujer que quería.
Cuando la conocí
Imposible fue saber que la iba
A querer tanto.
La vi sentada allí con su rostro de niña, indiferente;
Una actitud inocente y sensual me atrajo,
Como nunca antes su mirada simplemente cautivante
Recorrió todo mi ser, y me
Estremeció el alma.
Cuando la vi allí sentada
Inmensa fue la alegría, sin saber que después
Arrancaría mi corazón con su palabra.
La esperanza de un gran amor
Un da puse en ella,
Cuando sin saberlo y
Rápidamente
Ella la destrozaría.
Levante la mirada,
Unica fue la sensación
Cuando en mi
Recorrido
Ella se cruzó.