
Alma empastillada
solo para sobrevivir
al peso que fue
adherido a su imán,
mientras yo sigo acá
donando saliva
para llenar pantanos.
Analizando los colores
que me sucedieron
y ahora solo el gris y negro,
solo la piedra,
solo la mente que
no deja de acercarme
mientras me alejo.
Ojos ciegos
vendando las entrañas
pero sin dejar
de soñar con el momento
en que todo se acabe
por misericordia
a ese tiempo preciado.
Obsesiones del tacto,
ese olor a oscuridad
que se apodera
de mi mortalidad
y me succiona
hasta dejarme
sin lágrimas.
Naturaleza y contradicciones
conviviendo sin armonía
bajo el signo
equivocado
con falsas compañías
que solo adormecen
la esencia.
Sufrimientos repentinos
de lombrices y escarabajos,
úteros que guían hacia el cielo,
escondiendose
solo para poder sobrellevar
esta insoportable
agonía.